No, no pienses que te culpo de mi torpe decisión sólo yo soy culpable y responsable ante Dios, llegados hasta aquí, ¿qué más quieres de mí?
Y navegando sin dirección,la confusión me arrastrará hacia ningún lugar y la marea entierra mi razón hundiéndola, ahogándola...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario